¿Qué es la cirrosis hepática?
La cirrosis hepática es una enfermedad crónica que se produce cuando el tejido sano del hígado se cicatriza, causando daño permanente en el tejido e impidiendo que este órgano funcione con normalidad. (1)
Debes saber: La cirrosis hepática en la mayoría de los casos de personas afectadas, es el resultado final de la enfermedad hepática crónica progresiva, de larga data en el hígado y no debe ser considerada un tipo de cáncer pero sí es un factor de riesgo importante para el cáncer de hígado.
Es importante resaltar, que si la cirrosis hepática no es tratada adecuada y oportunamente, puede pasar a un estadio llamada “cirrosis descompensada” en el cual el hígado está gravemente dañado pudiendo ser fatal para la vida del ser humano, tanto por el daño en este órgano y a las complicaciones en otros órganos como los riñones o el cerebro.
¿Qué provoca la cirrosis hepática?
Existen una serie de factores de riesgo que pueden desencadenar la aparición de la cirrosis hepática, los cuales te compartimos a continuación:
- Alcoholismo: Ya está suficientemente documentado el impacto negativo que causa las sustancias irritantes como el alcohol en el organismo, si son consumidas exageradamente tanto en cantidad como en el tiempo. Los estudios han determinado que la adicción al alcohol es un factor de riesgo significativo en la incidencia de la cirrosis hepática.
- Hepatitis viral crónica: La hepatitis crónica de origen viral como la hepatitis B, también tiene sus consecuencias a largo plazo; si esta enfermedad no se trata efectivamente va deteriorando los tejidos del hígado, dando origen a las cicatrices.
- Acumulación de grasa en el hígado: Otra complicación que sucede con frecuencia en la aparición de la cirrosis hepática es en la esteatosis hepática, conocida como enfermedad de hígado graso no alcohólico debido a la acumulación de grasa en los tejidos hepáticos, factor que daña las células de este órgano derivando en cicatrices.
- Trastornos hereditarios: Otra causa poco frecuente que provoca la aparición de la cirrosis hepática, es que un gen anormal heredado de uno o ambos padres puede causar daños hepáticos tales como la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson y la deficiencia de alfa-1 antitripsina.
- Enfermedades autoinmunes: Las enfermedades hepáticas autoinmunes como la hepatitis autoinmune pueden causar cirrosis hepática, las cuales se producen cuando el sistema inmunitario ataca al hígado provocando inflamación, cicatrices en el hígado (fibrosis) y daño hepático. (2)
Nota: La cirrosis hepática es diagnosticada mediante pruebas radiológicas como la tomografía computarizada, el ultrasonido, la resonancia magnética nuclear o con una biopsia por punción del hígado.
¿Cuáles son los síntomas de la cirrosis hepática?
Los pacientes que sufren y han sufrido de cirrosis hepática, refieren la presencia de los siguientes síntomas durante el padecimiento de la enfermedad:
- A nivel gastrointestinal: La cirrosis hepática suele presentar pérdida de apetito y peso, náuseas, vómito y dolor o malestar en el área del hígado. También es común heces de color pálido o color arcilla, sangrado o hemorragia del tracto gastrointestinal superior o inferior y ascitis.
- A nivel cutáneo: Picazón en la piel, ictericia y edema. También suelen aparecer hematomas con facilidad y enrojecimiento de las palmas de las manos.
- Otros síntomas: El paciente puede padecer una condición llamada “hipertensión portal” que sucede por un aumento de la presión en la vena porta, causada por la cicatrización del hígado y que se manifiesta con hinchazón y opresión en el vientre.
Importante: La cirrosis hepática puede ser asintomática en sus primeras etapas o también pueden aparecer lentamente los síntomas por un largo periodo de tiempo.
¿Cómo es el tratamiento para la cirrosis hepática?
A continuación te vamos a presentar las estrategias de intervención más frecuentes para tratar la cirrosis hepática:
- Evitar el consumo excesivo de alcohol: Ya se ha puntualizado, que la primera causa a nivel mundial de la cirrosis hepática es el consumo excesivo de bebidas que contengan alcohol y en ese sentido es recomendable si es posible eliminarlas.
- Mantener una alimentación saludable y realizar ejercicio físico: La alimentación saludable, alejando de la dieta alimentos basados en carbohidratos simples, alimentos procesados y ultraprocesados, así como aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes, es la alternativa viable para un cambio de estilo de vida. Por su parte, el ejercicio físico estimula y fortalece al sistema inmunológico, oxigena al organismo y favorece la recuperación del cuerpo, por lo cual esta es otra estrategia a incluir en el plan para tratar la cirrosis hepática.
- Controlar los problemas metabólicos subyacentes: Siguiendo las recomendaciones anteriores, se puede asegurar el control de problemas metabólicos subyacentes como la resistencia a la insulina, la hipertensión arterial o el hígado graso que pueden estar atacando silenciosamente al hígado.
- Fármacos recetados por especialista: En la actualidad no existen fármacos para tratar la cirrosis hepática, sin embargo, algunos medicamentos son empleados para mitigar las molestias que causa esta enfermedad hepática, mientras se realiza algunas de las prácticas mencionadas u otra adicional. (3)
Para destacar: Es recomendable que el médico suministre al paciente, toda la información relacionada con la cirrosis hepática y la estrategia de intervención recomendada y así lograr la participación activa del paciente en su paso a la recuperación.












