¿Qué es un infarto lacunar?: causas, tratamiento y prevención

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¿Qué es un infarto lacunar?

Un infarto lacunar es un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico profundo, que se produce cuando surge una obstrucción en una arteria cerebral pequeña siendo una forma de infarto cerebral que afecta a las regiones subcorticales del cerebro o al tronco cerebral. (1)

Debes saber: Este tipo de infarto se caracteriza por ser de tamaño pequeño (2-20 mm de diámetro) que sucede en la profundidad de la corteza cerebral, los núcleos basales y la protuberancia.

Cabe destacar, que el infarto lacunar también se conoce como ictus lacunar, microinfarto cerebral o ataque isquémico transitorio de las regiones subcorticales del encéfalo y se presenta con síntomas que varían de acuerdo a la zona donde ocurra como debilidad o parálisis en un lado del cuerpo, pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o tragar, entre otros.

¿Qué causa un infarto lacunar?

La lesión en el cerebro por un infarto lacunar, puede ocurrir por diversos factores de los cuales te mencionamos los más frecuentes:

  • Problemas cardíacos: Los problemas cardíacos forman parte de los clásicos factores de riesgo para eventos embólicos. Entre estos, tenemos la fibrilación auricular, cardioembolismo, infarto al miocardio reciente, endocarditis infecciosa, válvulas mecánicas, estenosis mitral, mixoma atrial y mucho más.
  • La hipertensión arterial: En estudios realizados en pacientes que enfrentan condiciones como la hipertensión arterial, en las imágenes tomadas de las pequeñas arterias afectadas se observa la característica lipohialinosis, una patología de los vasos sanguíneos pequeños (arterias, arteriolas y capilares) en el cerebro. Esta enfermedad degenerativa ha sido localizada en otros vasos pequeños afectados por la hipertensión arterial.
  • Diabetes: La relación entre la diabetes y las enfermedades vasculares ha sido estudiada ampliamente. Al igual que en la hipertensión, se debe a una disfunción de las células endoteliales originada por la resistencia de la insulina, la hiperglicemia y la producción de ácidos grasos libres, que llevan a un estado proinflamatorio y protrombótico.
  • Colesterol alto: La hipercolesterolemia es un factor de riesgo con frecuente asociación que conduce a la hipertensión y la aterosclerosis, provocando un estado proinflamatorio, producción de ateromas y disminución del flujo sanguíneo que desemboca en problemas circulatorios.
  • Consumo de alcohol y cigarrillo: El consumo excesivo y prolongado de alcohol, eleva el riesgo de padecer enfermedades arteriales periféricas y ACV, siendo los más frecuentes los del tipo hemorrágico y el isquémico. Por su parte, el cigarrillo contiene muchas sustancias proinflamatorias y precancerígenas que entorpecen la producción de óxido nítrico, elemento responsable de la relajación de los vasos sanguíneos y aumento del flujo sanguíneo
  • Consumo de sustancias psicoactivas: El abuso de ciertas drogas se asocia a un mayor riesgo de padecer un accidente cardiovascular, entre las que se incluyen las anfetaminas, heroína, morfina, y esteroides anabólicos androgénicos, las cuales son desencadenantes de ACV.
  • Alimentación inadecuada y sedentarismo: Un estilo de vida inadecuado con estrés crónico, mala alimentación, falta de ejercicio, consumo de alcohol, entre otros factores de riesgo, puede ser nocivo para la salud cerebral. Estos son causantes de enfermedades metabólicas (resistencia a la insulina, hipercolesterolemia, aumento de las LDL), cardíacas (enfermedades coronarias) y vasculares (como el ACV y muchas más) pudiendo detonar en un infarto lacunar.
  • Apnea del sueño: Ya se ha evidenciado que cualquier alteración del mecanismo cíclico del sueño ejerce una carga negativa sobre el sistema cardiovascular y nervioso, situación que puede elevar el riesgo de padecer ACV, arritmias o infartos al corazón.
  • Embarazo: Las mujeres embarazadas o justo luego de dar a luz se encuentran en un mayor riesgo a desarrollar enfermedades trombóticas capaces de generar infartos, como el lacunar. Y es durante esta etapa de la mujer que se producen las condiciones (tríada de Virchow), que permiten la formación de trombos que pueden desprenderse y generar estragos en regiones distantes al sitio de su formación, como el cerebro.

Para destacar: El diagnóstico de un infarto lacunar debe estar a cargo de profesionales de la medicina, pero hay síntomas que pueden predecir su desarrollo. (2)

¿Cómo es el tratamiento para un infarto lacunar?

Hay diversas estrategias de intervención terapéutica que pueden mitigar los efectos del infarto lacunar, de las cuales te mostramos las más utilizadas:

  • Medicamentos anticoagulantes: La rapidez y eficacia de la intervención médica durante las primeras horas, es el principal factor que determina el curso de la enfermedad y el grado de afección del paciente. Para esto, se emplean anticoagulantes como la warfarina y antiplaquetarios como la aspirina, ticlopidina y clopidogrel como estrategia general, sin embargo siempre prevalecerá la recomendación del médico.
  • Rehabilitación neuropsicológica: Dependiendo de su localización el infarto lacunar puede ocasionar un deterioro cognoscitivo y de la conducta. La neuropsicología se encarga de estudiar las relaciones entre la conducta y el cerebro. El neuropsicólogo es el encargado de trazar las estrategias individuales que le permita entender cuál es la causa que subyace a los síntomas observables, a valorar posibles secuelas y la eficacia de la rehabilitación.
  • Fisioterapia: La fisioterapia permite al paciente recuperar habilidades motoras perdidas, recuperar la independencia que poseían antes del ACV y reduce el riesgo de futuros episodios neurológicos isquémicos.
  • Terapia del lenguaje: La terapia del lenguaje es una estrategia de intervención que busca paliar lo más posible los síntomas de disartria, disfagia, apraxia y problemas motores del habla que se instauran tras ciertos infartos lacunares. Los terapeutas especializados en esta área evalúan el grado de severidad de los problemas del habla, entrenan a los profesionales de la salud a fomentar la comunicación con el paciente y buscan la mejor ayuda posible.
  • Terapia psicológica y ocupacional: Al igual que los anteriores, las terapias psicológicas y ocupacionales son instrumentos que forman parte del cuidado interdisciplinario en cada una de las etapas de rehabilitación, dentro y fuera del hospital.

¿Cómo prevenir un infarto lacunar?

Ahora bien, debemos enfatizar que el infarto lacunar es perfectamente prevenible y es por eso que a continuación te damos algunas recomendaciones a este respecto:

  • Disminuir el consumo de grasas trans y carbohidratos procesados: En este punto, se considera un gran paso hacia una vida saludable y una mejor calidad de vida. La disminución en el consumo de grasas trans y de carbohidratos refinados incrementa las LDL circulantes, responsables de transportar el colesterol desde el hígado a los otros tejidos del cuerpo, previniendo enfermedades metabólicas y la consecuente aparición del infarto lacunar.
  • Controlar la presión arterial: La regulación de la presión arterial es el resultado de un fino balance entre fuerzas que favorecen la relajación de los vasos facilitando el riego sanguíneo y de fuerzas que constriñen los vasos y regulan el flujo sanguíneo. Por ello, es de suma importancia el control de los factores de riesgo que pueden originar la elevación de la presión sanguínea y el riesgo de síndromes lacunares.
  • Controlar los niveles de colesterol: Aunque la hipertensión y la arteriosclerosis no son las únicas causas de los infartos lacunares, sí actúan como factores de riesgo. Entonces, para evitar ello recomendamos una dieta más balanceada y ejercicio, además de evitar las dietas bajas en grasas y rica en carbohidratos, ya que el azúcar procesado solo fomenta la inflamación y la enfermedad metabólica. Consumir alimentos ricos en omega-3 y 6, fibra, vitaminas y minerales ayuda a controlar la inflamación, mantener bajo control el perfil lipídico, favorecer la acción inmunitaria y la circulación cerebral.
  • Evitar el consumo de cigarrillo y sustancias psicoactivas: Numerosos estudios han demostrado que aquellos que cesan el consumo de tabaco, demuestran una mejor calidad de vida y calidad de salud en comparación con quienes no lo hacen. Así mismo, se ha evidenciado que el tabaco representa un factor de riesgo independiente a padecer ACV de cualquier tipo. En ese mismo sentido, los efectos nocivos de sustancias como la heroína o las anfetaminas, es algo muy bien documentado y es por ello que es muy recomendado evitar, bajo cualquier circunstancia el consumo de estas.
  • Realizar actividad física: Mucha gente de cualquier estrato social tiene poco interés en realizar otros enfoques no farmacéuticos para evitar el infarto lacunar, como lo es el ejercicio. No se trata de movimientos físicos cardiovasculares intensos, sino de caminatas o trotes suaves que ayudan significativamente a reducir el riesgo de enfermedades crónicas, ya que esto fomenta la actividad inmunitaria, disminuyendo el estrés oxidativo, retrasando el envejecimiento celular, así como también a la inflamación.

Para destacar: Acudir a chequeos médicos regulares a medida que envejecemos, es muy necesario ya que nuestro metabolismo se ralentiza y eso puede tener alguna consecuencia neurológica y cognitiva. (3)

Jesús Torrealba

Jesús Torrealba

Profesional Universitario en el área de Recursos Humanos, Postgrado en Salud Ocupacional e Higiene del Ambiente Laboral, 14 años de experiencia en el área de la salud. Interesado en temas de Psicología, Salud Ocupacional, Medicina general.