¿Qué es la fimosis?: síntomas y tratamiento

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Si tienes dificultad para retraer tu prepucio, generando incomodidad a la hora de orinar o incluso durante las relaciones sexuales, es algo a lo que tienes que prestar suma atención.

La fimosis es una condición que afecta a un cierto porcentaje de la población masculina, infantil o adulta, y debe ser tratada por un especialista (urólogo).

En el siguiente artículo, te compartimos lo que necesitas saber sobre la fimosis.

¿Qué es la fimosis?

La fimosis se define como la incapacidad de retraer, completamente, el prepucio (la piel que tapiza todo el largo del pene). No obstante, la fimosis no es siempre un proceso patológico.

Durante los primeros años de vida, el prepucio no es retráctil en lo absoluto. Esto se debe a la presencia de densas bandas de tejido conjuntivo que adhieren el prepucio a la superficie del glande.

Por ende, los padres no deben retraer forzosamente el prepucio de los infantes. Generalmente, esta fimosis fisiológica se resuelve alrededor de los 5 a 7 años de edad. Solo el 8% de los niños entre 6 a 7 años aún presentan una fimosis en este punto.

Durante la pubertad, especialmente a partir de los doce y catorce años, el desarrollo de los genitales masculinos permite que esta unión entre el glande y el prepucio desaparezca.

A los 17 años, solo una pequeña cantidad (1%) presenta fimosis. Por otra parte, las adhesiones prepuciales (separación incompleta del prepucio sobre el glande), tienden a ser un poco más comunes e incluso pueden presentarse en el 3% de los adolescentes.

Síntomas de la fimosis

La sintomatología de la fimosis tiende a ser insidiosa y es importante que usted pueda diferenciarla de otras posibles patologías urológicas (como la parafimosis). A continuación, te explicaremos algunos de los síntomas más frecuentes.

Dificultad para orinar

Desde el punto de vista microscópico, la fimosis es una condición cicatrizante. En otras palabras, la capacidad retráctil del prepucio no se encuentra presente. Debido a esto, se forma una “banda” o “anillo” en el extremo libre del prepucio.

A la hora de orinar, esto puede generar incomodidad y/o dolor a la hora de hacerlo (disuria). Esto es una importante dificultad, ya que la persona puede desarrollar retención urinaria aguda o enuresis nocturna (causada por la dificultad crónica).

Dolor durante las relaciones sexuales

En condiciones normales, el prepucio debe ser capaz de retraerse por detrás del glande. No sólo ello, el prepucio debe ser capaz, también, de ‘deslizarse’ sobre la superficie del glande, estimulando las zonas erógenas de la superficie de este.

Durante la fimosis, la pérdida de esta función prepucial puede generar incomodidad y dolor durante las erecciones. La longitud del pene crece, sin embargo, el orificio prepucial aún se mantiene estrecho, lo cual resulta doloroso para el hombre.

En una persona con fimosis, si ocurre una retracción forzada del prepucio durante las relaciones sexuales puede lesionar no sólo a este último, sino también al glande. Estas laceraciones pueden culminar en cicatrizaciones que empeoran la situación.

Inflamación del glande y el prepucio

En la capa interna del prepucio, se localizan una serie de células especializadas, capaces de producir un lubricante llamado sebo (similarmente producida en otras regiones de la piel).

En condiciones normales, el prepucio retráctil le permite al varón limpiar adecuadamente el pene, eliminando cualquier exceso de esta sustancia. En la fimosis, la incomodidad generada al intentar retraer el prepucio cohíbe al varón de hacerlo.

El material sebáceo, esmegma, junto a las células muertas descamadas y cualquier otra sustancia presente, pueden acumularse, especialmente en el surco balanoprepucial. La inflamación no es más que un posible síntoma de esta acumulación anormal.

Tejido adherente alrededor de la punta del pene

Como habíamos mencionado, la fimosis se caracteriza por la presencia de tejido fibroso, no elástico, abundante en las capas celulares del prepucio. Pero, también, puede deberse a la persistencia de las bandas adherentes que normalmente se observan en el infante y el niño.

Con el tiempo, la buena higiene del prepucio y el inicio de las retracciones durante la adolescencia separan estas adherencias, permitiendo la exposición del glande. Cuando éstas persisten, especialmente en la punta del glande, ocurren las fimosis.

Sangrado o infección alrededor del prepucio

El hombre que padece de fimosis, al intentar forzar la retracción completa del prepucio manualmente o durante el sexo, puede romper la piel y generar un sangrado acompañado de un proceso inflamatorio.

Cada vez que un tejido de nuestro cuerpo se lesiona, el cuerpo busca repararlo depositando tejido fibroso (el mismo concepto que las cicatrices tras un corte en las manos, por ejemplo). Esta cicatrización puede incluso agravar la situación.

Por otro lado, la acumulación excesiva del sebo y la humedad bajo el prepucio lo convierten en un ambiente sumamente propicio a infecciones (balanopostitis), llevando, a su vez, a una inflamación y otras complicaciones más.

Causas de la fimosis

La fimosis puede ser causada por una variedad de condiciones, tanto congénitas (significa que la persona nació con ellas) o adquiridas en algún punto de sus vidas. A continuación, te dejamos algunas de susodichas causas.

Estrechez congénita en el prepucio

Durante el periodo de gestación, en el feto, el prepucio crece a manera de pliegue desde la base en dirección a la raíz de este, a partir de la novena semana de gestación.

En el infante, el prepucio actúa como una capa protectora que resguarda al pene de posibles infecciones que podrían ocurrir si el pene entrara en contacto con las heces del infante cuando este defeca en el pañal.

Por ende, no es de sorprender que sólo el 4% de infantes tienen un prepucio retráctil al momento de nacer. Es normal que el prepucio sea estrecho y se adhiera. Pero, en ocasiones, esta estrechez puede perpetuarse incluso hasta la adultez.

Infecciones en la zona genital

Habíamos mencionado que la pobre higiene del prepucio puede generar acumulación del sebo, produciendo posibles infecciones fúngicas o bacterianas. Esto puede causar inflamación y cicatrización en la zona.

Además, se ha propuesto una conexión entre ciertas bacterias y la aparición del liquen escleroso, una condición dermatológica caracterizada por atrofia, endurecimiento y deformación de las distintas capas de la piel.

Cuando esta condición afecta al pene es conocida como balanitis xerotica obliterans. Sin embargo, puede ser una condición multifactorial. Es decir, originada desde múltiples aspectos.

Trauma en el prepucio

La fimosis puede ocurrir tras procesos de cicatrización. Comúnmente, esto ocurre cuando los padres intentan forzar la retracción completa del prepucio a edades muy tempranas, generando desgarramiento de la piel y formación de tejido adherente.

También puede ocurrir como una posible complicación a intervenciones quirúrgicas, tales como la circuncisión, donde el prepucio no es manejado con delicadeza.

Tratamiento para la fimosis

La fimosis afecta tanto a niños como adultos, estos últimos pueden sentir que su calidad de vida está siendo afectada de manera severa, sobretodo en su vida sexual, de igual manera pueden presentar infecciones recurrentes en su área genital.

Debido a esto se han implementado diversos tratamientos, que ayudan a solucionar este problema de salud que afecta a un porcentaje de la población masculina.

Intervención quirúrgica

La intervención quirúrgica para tratar la fibrosis se llama postectomía o circuncisión, y en ella se realiza una pequeña incisión para cortar y retirar el prepucio del pene, que dependiendo del caso, puede ser parcial o total.

Este tratamiento se puede realizar tanto en niños, como en adultos. Es una cirugía ambulatoria, que solo necesita un par de días de reposo, sin embargo, no se puede tener relaciones sexuales, por lo menos 4 semanas luego de la intervención.

En cuanto al aspecto sexual, a manera de adaptación sobre el glande se genera una delgada capa sobre el glande, esto hace que disminuya la sensibilidad, por que algunos hombres reportan sentir menos.

Por otro lado, hay pacientes que refieren que luego de la circuncisión logran manejar de mejor manera sus relaciones sexuales, y como el pene se encuentra menos sensible pueden extender la duración del acto sexual.

De este modo, ya que se han solucionado los problemas que la fibrosis ocasiona, la disminución en la sensibilidad del glande no representa un problema en la vida sexual del paciente intervenido.

Tratamiento con corticoides

No todo tratamiento para la fimosis debe ser invasivo. La American Academy of Pediatrics demostró, que la utilización de terapias tropicales suelen ser muy efectivas y mucho más baratas que los procedimientos quirúrgicos.

La utilización de cremas dérmicas (por ejemplo, betametasona 0,05% o hidrocortisona 2,5%) durante un período de 4 a 6 semanas han demostrado resultados muy favorables, incluso hasta del 95%.

Higiene adecuada

Reiteramos, una y otra vez, la importancia de una buena higiene genital. Recuerda que la pobre higiene genital puede ser una principal causa de infecciones que pueden traer consigo a la fimosis o parafimosis como complicación.

Estos deben ser bien lavados durante cada baño. De lo contrario, se arriesga la acumulación de sebo y células muertas, provocando las infecciones e inflamaciones de la zona.

No olvides que ante cualquier duda o incomodidad que sientes sobre tus genitales, debes acudir a un urólogo para obtener ayuda médica profesional. Con una simple inspección, podrá guiar y responder algunas de tus preocupaciones.

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Enmanuel Da Silva

Enmanuel Da Silva

Estudiante de 3er año de Medicina. Escritor desde hace 2 años. Interesado en neuroanatomía, neurología, neuropsicología, psicología y psicología del aprendizaje.